La boda de William y Kate cautiva a 2.000 millones de personas

William, que adquiere el título de duque de Cambridge y Kate Middleton, que se convirtió en duquesa de Cambridge, dieron además otro regalo inesperado a la muchedumbre que aún festejaba su boda a mediados de la tarde, al efectuar una sorpresiva salida en un auto Aston Martin, para ir del palacio de Buckingham hasta su residencia londinense.




Fuente: Reteurs

Londres.-
William de Inglaterra y Kate Middleton, una plebeya ahora princesa, se convirtieron en marido y mujer, en una ceremonia este viernes en la medieval abadía de Westminster, que llenó de fiebre y entusiasmo las calles de Londres y cautivó al planeta entero.

Un millón de personas, según la policía británica, se congregaron en las calles de Londres para aclamar a la pareja, indicó AFP.

"Estás hermosa, amor", le susurró William a su novia, al verla llegar enfundada en un elegante y suntuoso vestido blanco marfil, con escote en V, larga cola, velo y una tiara de diamantes, que enmarcaban su rostro radiante.

"Es el vestido del siglo", exclamó la editora de moda de la revista Harper's Bazaar a la BBC, al comentar el traje diseñado por la sucesora de Alexander McQueen, Sarah Burton, directora artística de esa casa tras el suicidio del creador, en febrero del año pasado.

Unos 2.000 millones de personas en 180 países siguieron la ceremonia por televisión, YouTube y redes sociales, al tiempo que un millón de personas de todo el mundo convergieron en las calles de Londres, para el acontecimiento más mediático en Reino Unido desde la boda de Diana y Carlos, los padres de William.

La boda del segundo en la línea de sucesión a la Corona con una estudiante cuyos antecesores fueron mineros es la boda que más ha atraído la atención del mundo, en toda la historia, coinciden los comentaristas.

La boda convirtió las calles de Londres en un carnaval. Además, en contra de los pronósticos, no llovió, y las protestas que se temían, no tuvieron lugar.

La ceremonia en la Abadía, llena de música, himnos, pompa y color, se desarrolló ante unos 1.900 invitados, entre ellos miembros de las monarquías europeas, celebridades, líderes políticos y amigos de la pareja, invadieron el templo medieval, decorado con altos árboles y flores provenientes de las propiedades de la corona.

La reina Isabel II vistió de traje y sombrero amarillos primaverales y William de uniforme rojo de los guardias irlandeses.

El bello vestido de la princesa, que fue el secreto mejor guardado de este enlace y el otro protagonista de la boda, sólo ha cosechado elogios del mundo de la moda, por su majestuosidad y modernidad, lo que augura que Burton, de 36 años y que trabajó cerca de McQueen durante 12 años, entró ya en las páginas de la historia de la moda.

Burton diseñó asimismo el vestido sexy y minimalista de la hermana de Kate, Pippa, que también ha causado sensación.

Tras los votos nupciales, William y Kate fueron declarados "marido y mujer" por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

"Sí, quiero", dijo William con voz firme, tras lo cual Middleton, con una voz un tanto temblorosa, pronunció el "Sí", prometiendo al Príncipe "amarle, confortarle, honrarle y cuidarle en la salud y en la enfermedad".

Pero, como mujer moderna que es, no se comprometió a "obedecer" a William, que fue su compañero de estudios en la Universidad Saint Andrews, en Escocia, y con quien ha convivido varios años.

Catherine siguió así los pasos de la madre de William, Diana de Gales, que no juró obediencia al príncipe Carlos, con quien tuvo un matrimonio tormentoso, y que murió en un accidente en un túnel de París en 1997, cuando William tenía 15 años.

Tras darse el "sí", el príncipe deslizó en el dedo anular izquierdo de Catherine una alianza matrimonial confeccionada por joyeros galeses que usaron una pepita que la Reina le entregó al príncipe tras el compromiso, en noviembre. De común acuerdo con Kate, William decidió no usar alianza.

A la salida del templo, los recién casados, que durante la ceremonia habían intercambiado sonrisas y miradas afectuosas, fueron recibidos por una lluvia de confetis, al tiempo que se escuchó una estruendosa ovación.

La pareja se subió luego en una carroza descubierta, regalando sonrisas en todo el recorrido del cortejo nupcial, desde la Abadía hasta el Palacio de Buckingham, sede de la corona británica.

La carroza fabricada en 1902, una joya de la flota real, fue la misma en la que se desplazaron Diana y Carlos, hace 30 años, después de su enlace en la Catedral de San Pablo.

La muchedumbre ovacionó y aplaudió a la pareja, agitando banderas británicas, banderolas rojas y flores también rojas. Algunos se habían pintado el rostro con la bandera del Reino Unido, la "Union Jack", y otros usaban exóticas pelucas rojas.

La plaza frente al Palacio real, donde se congregó medio millón de personas, estalló en un sólo grito de alegría cuando los recién casados se dieron un beso en el balcón, y luego otro.

Esa imagen del beso en el balcón del palacio de Buckingham será la imagen más simbólica de esta boda, con la que la monarquía británica pasa una página.

William, que adquiere el título de duque de Cambridge y Kate Middleton, que se convirtió en duquesa de Cambridge, dieron además otro regalo inesperado a la muchedumbre que aún festejaba su boda a mediados de la tarde, al efectuar una sorpresiva salida en un auto Aston Martin, para ir del palacio de Buckingham hasta su residencia londinense.

William apareció ante las cámaras al volante del deportivo azul marino de su padre, decorado con globos de colores, acompañado de su flamante esposa, que vestía todavía su traje de novia.

Los recién casados regresarán en la noche al palacio, para asistir a una cena a la que seguirá un baile, en presencia de 300 invitados.

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